La Ría Formosa es uno de esos parísos naturales que hay que visitar alguna vez en la vida, seas o no palista. Aquí os dejo el vídeo de la travesía "fallida" que hemos realizado este fin de semana desde Olhao hasta la Isla de la Culatra (al principio del vídeo he puesto algunas fotos y la ruta trazada con Google Earth).
El viento, que aunque soplara a favor, cada vez tenía más y más fuerza fuerza. Íbamos bien equipados con sacos, ropa de abrigo, e incluso llevábamos un toldo para reguasdarnos del viento como en otras ocasiones. Pero las previsiones de viento que habíamos consultado se habían quedado un poquito cortas, todo apuntaba a que la pernocta que teníamos prevista hacer en la noche del sábado al domingo iba a ser un poquito desagradable. Así que abortamos y salimos de Culatra volando hacía Olhao, para dormir a gustito en casita. Ya habrá tiempo para pasar penurias.
Como anécdota quiero comentar que nos hemos quedado muy sorprendidos al ver que casi todo se quedaba bajo el agua al subir la marea. El camino de vuelta que había trazado con la ayuda de Google Earth para seguirlo con el GPS no tenía sentido alguno, sólo había que seguir un rumbo en línea recta hacia Olhao atrevesando ese inmenso mar sin pérdida alguna.
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lunes, 5 de septiembre de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
Paraje Natural Acantilados de Maro - Cerro Gordo
Este més de agosto, aprovechando que hemos tenido unos cuantos días de vacaciones, hemos veraneado en mi tierra. Yo soy de Torre del Mar (pedanía de Vélez Málaga), un pueblo de la costa Malagueña, por lo que Nerja, La Herradura, Almuñecar... me quedan casi a tiro de piedra.
Por diversos motivos he estado muy ligado a esa franja costera de unos 12 kilómetros de longitud que hay entre la Torre de Maro y la Torre de Cerro Gordo, y que se adentra una milla en el Mar de Alborán, conocida como Paraje Natural Acantilados de Maro Cerro - Gordo.
Como de costumbre, cada vez que en la época estival me acerco a mi tierra, suelo ir a bañarme a la zona de Nerja, sobre todo porque me gusta llevar conmigo el equipo ligero de buceo para disfrutar de sus increíbles fondos marinos. Y como es de imaginar, esta vez no nos íbamos a ir a veranear a este maravilloso cachito del Mediterráneo sin llevar con nosotros los kayaks.
La intención era la de hacer en una travesía de dos días desde la Playa de Burriana (Nerja) hasta la Playa de la Herradura y vuelta, unos 24 km aproximadamente. La pernocta la podríamos hacer en una cala escondida al pie de la ladera junto a La Herradura.
Por los compromisos familiares, con amistades y previsiones de mal tiempo, no pudimos hacer la travesía completa, pero si que pudimos hacer una mañana el tramo señalado en rojo que he puesto más arriba, concretamente entre Playa Burriana y una calita bajo la misma Torre del Pino (ver presentación de fotos).
El agua estaba completamente plana y no hacía ni una pizca de aire. Paleábamos suavemente y daba la sensación que el kayak navegaba completamente sólo.
Nada más echarnos al agua, a pocos metros hay una cueva en la que podemos entrar completamente con el kayaka ¡Una pasada! (lamentablemente ahí no hice fotos).
Más adelante podemos ir navegando entre los islotes que forman las piedras aisladas. Hay que ir atentos pero con la mar en calma no hay peligro de chocar con ellos. Eso sí, hay que fijarse bien de no tocar con el fondo del casco en piedras que no llegan a aflorar a la superficie.
También podemos disfrutar de la belleza de un par de saltos de agua que cae desde los arroyos y acequias de riego directamente al mar, es impresionante aunque en las fotos no se aprecie del todo bien.
Tendremos la posibilidad de desembarcar en varias calas solitarias e inaccesibles, aunque en algunas nos podemos encontrar algún que otro "indígena" viviendo en plena naturaleza, casi como hombres prehistóricos (otras, como la Cala de La Alberquilla, son algo más accesibles, pero como toca bajar y subir andando desde la carretera tampoco están demasiado saturadas, al menos entre semana).
Pasaremos por la Playa de Maro, divisando en lo más alto de su extremo más oriental su torre vigía: La Torre de Maro (a lo largo de toda la travesía podremos divisar varias torres).
Durante la travesía podemos observar algunas de las cumbres más emblemáticas de Sierra Tejeda - Almijara, la más cercana La Cuesta del Cielo, como la llaman en Nerja.
A unos 6,30 km de paleo, hicimos un alto en la cala que hay justo bajo la Torre del Pino. El acceso a la cala sólo se puede hacer desde el mar, salvo que los propietarios de la finca donde se encuentra la Torre quieran permitir el acceso a la playa por una escalarea. Aqui descansamos, echamos un rato de playa, comimos y, más tarde, regresaríamos nuevamente a la Playa de Burriana.
Aquí empezaría el tramo en color verde que no realizamos. Desde este punto divisamos la Cala de El Cañuelo y, tras la torre que se divisa más adelante, se encuentra la la Cala de Cantarriján, que tiene 2 chiringuitos donde pegarse un buen almuerzo y donde se practica el nudismo (para mí esta última es la que más me gusta, sobre todo por las posibilidades que brindan sus fondos marinos, con muchísima fauna y un par de cuevas visitables con unas simples gafas y aletas, sin menospreciar la belleza de sus acantilados, pinares, etc.).
Por diversos motivos he estado muy ligado a esa franja costera de unos 12 kilómetros de longitud que hay entre la Torre de Maro y la Torre de Cerro Gordo, y que se adentra una milla en el Mar de Alborán, conocida como Paraje Natural Acantilados de Maro Cerro - Gordo.
Como de costumbre, cada vez que en la época estival me acerco a mi tierra, suelo ir a bañarme a la zona de Nerja, sobre todo porque me gusta llevar conmigo el equipo ligero de buceo para disfrutar de sus increíbles fondos marinos. Y como es de imaginar, esta vez no nos íbamos a ir a veranear a este maravilloso cachito del Mediterráneo sin llevar con nosotros los kayaks.
La intención era la de hacer en una travesía de dos días desde la Playa de Burriana (Nerja) hasta la Playa de la Herradura y vuelta, unos 24 km aproximadamente. La pernocta la podríamos hacer en una cala escondida al pie de la ladera junto a La Herradura.
Por los compromisos familiares, con amistades y previsiones de mal tiempo, no pudimos hacer la travesía completa, pero si que pudimos hacer una mañana el tramo señalado en rojo que he puesto más arriba, concretamente entre Playa Burriana y una calita bajo la misma Torre del Pino (ver presentación de fotos).
El agua estaba completamente plana y no hacía ni una pizca de aire. Paleábamos suavemente y daba la sensación que el kayak navegaba completamente sólo.
Nada más echarnos al agua, a pocos metros hay una cueva en la que podemos entrar completamente con el kayaka ¡Una pasada! (lamentablemente ahí no hice fotos).
Más adelante podemos ir navegando entre los islotes que forman las piedras aisladas. Hay que ir atentos pero con la mar en calma no hay peligro de chocar con ellos. Eso sí, hay que fijarse bien de no tocar con el fondo del casco en piedras que no llegan a aflorar a la superficie.
También podemos disfrutar de la belleza de un par de saltos de agua que cae desde los arroyos y acequias de riego directamente al mar, es impresionante aunque en las fotos no se aprecie del todo bien.
Tendremos la posibilidad de desembarcar en varias calas solitarias e inaccesibles, aunque en algunas nos podemos encontrar algún que otro "indígena" viviendo en plena naturaleza, casi como hombres prehistóricos (otras, como la Cala de La Alberquilla, son algo más accesibles, pero como toca bajar y subir andando desde la carretera tampoco están demasiado saturadas, al menos entre semana).
Pasaremos por la Playa de Maro, divisando en lo más alto de su extremo más oriental su torre vigía: La Torre de Maro (a lo largo de toda la travesía podremos divisar varias torres).
Durante la travesía podemos observar algunas de las cumbres más emblemáticas de Sierra Tejeda - Almijara, la más cercana La Cuesta del Cielo, como la llaman en Nerja.
A unos 6,30 km de paleo, hicimos un alto en la cala que hay justo bajo la Torre del Pino. El acceso a la cala sólo se puede hacer desde el mar, salvo que los propietarios de la finca donde se encuentra la Torre quieran permitir el acceso a la playa por una escalarea. Aqui descansamos, echamos un rato de playa, comimos y, más tarde, regresaríamos nuevamente a la Playa de Burriana.
Aquí empezaría el tramo en color verde que no realizamos. Desde este punto divisamos la Cala de El Cañuelo y, tras la torre que se divisa más adelante, se encuentra la la Cala de Cantarriján, que tiene 2 chiringuitos donde pegarse un buen almuerzo y donde se practica el nudismo (para mí esta última es la que más me gusta, sobre todo por las posibilidades que brindan sus fondos marinos, con muchísima fauna y un par de cuevas visitables con unas simples gafas y aletas, sin menospreciar la belleza de sus acantilados, pinares, etc.).
lunes, 16 de agosto de 2010
Isla de Cabanas
Hace ya un par de veranos atrás había estado haciendo "turismo" en la Isla de Tavira (Portugal), que forma parte del sistema de islas de Ría Formosa. Nos apatecía mucho volver, pero esta vez para rodearla con el Kayak haciendo una travesía de fin de semana.
No recordaba como era la zona ni qué recorrido podíamos hacer, así que, como en otras ocacsiones, acudí al "gran oráculo" Google Earth para trazar alguna que otra ruta y lanzarnos a la "aventura.
Desde el punto de partida, rodear la Isla de Tavira (ruta amarilla de la imágen anterior) suponía hacer un recorrido aproximado de unos 29 Km, lo cual podría hacerse pesado para mi compañera de fatigas ("la que manda", como dice algún forero de Rompido Kayak). Así que lo suyo era buscar un recorrido alternativo más asequible, una ruta que tuviera más probabilidades de éxito y que pudiera dejar un buen sabor de boca como para querer repetir.
Junto a la Isla de Tavira se encuentra la Isla de Cabanas, quizás menos conocida y por ello menos frecuentada por los turistas. Rodearla nos supondría tan sólo unos 20 km (ruta roja de la imagen anterior), perfecta para hacerla con tranquilidad en dos jornadas.
Como la hora prevista de salida desde Almonte eran las 13:00 PM, el plan sería salir desde la misma localidad de Tavira y llegar al extremo oriental de Isla Cabanas para pasar la noche en la playa, y a la mañana siguiente, regresar. Por si acaso había tiempo y ganas, tracé una pequeña ruta por la Isla de Tavira que la atravesaba por una pasarela que permitiría alargar la actividad (ruta verde de la imagen de la derecha).
Aunque hay distintos puntos desde donde embarcar, lo hicimos en torno a las 16:00 horas desde la misma localidad de Tavira, justo en una rampa/embarcadero que existe junto a un puente que atraviesa el río Gilâo. Es bajar los kayaks del coche a 10 metros del agua. Muy cerca hay una gasolinera en la que compramos agua fría y algun que otro líquido refrescante.
Los 4 tambuchos llenos, cargados hasta las trancas nos habíamos echado al agua cuando la maréa estaba subiendo, pero a pesar de ello la bajada por el río era muy fácil y cómoda, casi sin esfuerzo y ambos kayaks daban sensación de mucha estabilidad. Eso sí, resultaba algo molesto cuando nos pasaban a toda velocidad alguna que otra embarcación camino de alguna de las islas.
No obstante podíamos ir cerca de la orilla sin problemas observando bastantes aves limícolas (para los amantes de la observación de este tipo de aves la Ría Formosa es ideal en estas fechas). A lo largo de toda la travesía nos encontraríamos mucha variedad y cantidad de limícolas.
Prácticamente en media hora, tras recorrer unos 3 km, hacíamos una primera parada. Un bañito y a montar la sombra para almorzar y descansar (una siestecita) antes de continuar navegando.
A las 18:30 estabamos nuevamente en el agua navegando por la ría. En otra media hora, más o menos otros 3 km, llegábamos a Cabanas, una blanca pedanía de Tavira que antiguamente era un poblado de pescadores. Decidimos desembarar allí para tomar un café y un helado. El aspecto de Cabanas es la de un pueblo costero construido con cierta modernidad, poco que ver con el aspecto que tendría hace unas décadas.
Continuamos nuestra ruta pegados a la orilla norte de la ría. Desde que se sale de Cabanas el paisaje cambia radicalmente y aparece una zona de acantilado de arenisca con mucha vegetación... y mucha basura, que todo hay que decirlo. Hay acceso en coche a la misma ría, punto al que acuden familias a bañarse, pescar, recolectar marisco, subirse a su embarcación que está fondeada ... Hicimos una paradilla para sacar el teléfono y hacer alguna fotografía, merecía la pena guardar algún recuerdo fotográfico del paraje.
En poco tiempo llegábamos al siguiente entrante hacia el mar, una zona muy parecida a la punta de la flecha de El Rompido, bancos de arena que se convierten en pequeñas islas cuando la marea está alta, donde te quedas encayado y obligan a retroceder para poder rodearlas.
En esta zona había gente, tanto en la punta de la Isla de Cabanas como en la punta de la siguiente isla, la que queda justo a la altura de Cacela Velha.
Quedaba poco tiempo para la puesta de sol y aún debíamos rodear la punta para salir al mar, queríamos navegar unos cuantos cientos de metros hacia el Oeste para alejarnos lo suficiente como para quedarnos completamente solos. Nos habíamos acostumbrado a la quietud de las aguas de al ría y, de repente, nos encontrábamos paleando con cierto esfuerzo pues el viento y las olas nos que venían de poniente nos lo ponían algo complicado.
Desembarcamos a excasos 600 metros de la punta y arrastramos nuestros kayaks unos 50 metros para evitar sorpresas en caso de que el oleaje fuera a más. Empezamos a sacar bártulos de los kayaks, parecía increible que salieran tantos trastos de aquellos tambuchos: toallas, algo de ropa, nevera, comida, cacharros para cocinar... casi como en casa, hasta un toldo para protegernos del viento y una sombrilla.
No quedó nadie en la isla, al menos en varios km a al redonda, esbábamos completamente solos. Nos calló la noche cenando y, en poco tiempo, estábamos absortos mirando al cielo, disfrutando de un cielo estrellado, quizás algo contaminado por las luces de las localidades próximas, en un absoluto silencio y dicendo aquello de "otraaaaaa" cada vez que avistábamos una de las pocas lágrimas que le quedaban a San Lorenzo.
Pronto nos dispusimos a dormir... y eso estuve haciendo casi toda la noche, disponiéndome a dormir... pero no había forma por el escándalo que formaba el concierto que había en Cacela, a excasos 2 km. Y por culpa de los malditos "bichos", esa especie de pulgones de playa que saltan sin cesar sobre tu cabeza... un auténtico infierno para los que tenemos mucha frente. No se como mi compañera podía dormir tan plácidamente. Tuve que taparme la cabeza con una camiseta y protegerme con la sombrilla de la playa para poder pegar ojo... ,eso sí, cuando acabó de sonar la musiquita de los piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... El mar rujía, pero eso no era problema, más bien me adormecía...
Y amaneció... y desayunamos completamente sólos, todo un lujo. Aquello era como el paraíso... hasta que decidimos ponernos en marcha, lo digo porque había que recoger todo y volver a meterlo dentro de los tambuchos. ¡¡¡ Lo conseguimos !!!
Desde donde estábamos no veíamos la orilla debido al escalón que formaba la arena. Escuchábamos las olas golpeando con violencia la arena. Efectivamente, se habían levantado olas y tratar de hacernos a la mar sería imposible, sobre todo por no llevar cubrebañeras y por la inexperiencia en estos casos. Así que nos vimos obligados a arrastrar nuestros kayaks por la arena para regresar a la ría. Podríamos haber montado el carrito, que también lo llevabábamos en un tambucho, pero sólo eran unos 50 metros y entre dos, tirando de sendos cabos atados a la proa, no era tan complicado.
La marea estaba baja y aunque volvíamos por el mismo lugar la vuelta se antojaba diferente. Prueba de ello son estas fotografías que a continuación pongo:
La maréa, aunque muy baja, aún no estaba en su punto más bajo, así que la corriente prácticamente nos arrastraba en la misma dirección a al que íbamos.vA la altura de Cabanas, en la orilla situada en la propia isla, la que da a la ría, hay una pasarela por la que transistan los turistas que han desembarcado. En ese punto la ría es un trasiedo constante de ir y venir de las embarcaciones taxi que, por tan solo 50 céntimos de euro te llevan hasta la isla. Y a parte de la pasasarela, también se accede a la isla por otros puntos.
En la otra orilla son varios los puntos que se usan como embarcadero y, es que, no hay que olvidar que antes de lugar turístico Cabanas ha sido y es una localidad pesquera. En el extremo occidental del pueblo hay una rampa que puede ser un punto idóneo para echarse al agua con los kayak.
En torno a las 12:00 llegábamos nuevamente al mismo lugar en el que almorzamos. Aplicando la misma técnica del arrastre que habíamos empleado por la mañana, situamos nuestros kayak en la mismica orilla del mar, donde echamos el resto de la mañana y donde volvimos a almorzar, esta vez un bocata.
Sobre las 5 de la tarde estábamos de vuelta en Tavira con los kayaks montados en el coche para emprender el camino de regreso a casa por la carretera de la costa, pues queríamos hacer una visita a Cacela Velha, una pequeña y bellísima aldea situada sobre el acantilado, perteneciente a Vila Nova de Cacela, dentro del municipio de Vila Real de Santo António, desde donde se puede disfrutar de espectaculares vistas de la ría por la que hemos navegado.
A continuacion el enlace para descargar la ruta original trazada con Google Earth: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1104641
lunes, 12 de octubre de 2009
El Embalse de Zufre
El embalse de Zufre, es uno de esos lugares que cualquier kayakista onubense que se precie algún día debería "navegar". Muy recomendable también para los aficionados a la pesca por la cantidad y gran tamaño de los peces.
Zufre está situada dentro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Provincia de Huelva). El embalse, inaugurado en el año 1987, pertenece a la Confederación Hidográfica del Guadalquivir, por lo que antes de decidir ir a navegar o pescar sería recomendable contactar con la Agencia del Agua Andaluza para informarse y, si fuera necesario, solicitar el correspondiente permiso.
Existe un acceso muy bueno para llegar a la orilla con el vehículo para echar las embarcaciones al agua. Es una antigua carretera asfaltada que existía antes de inundarse los terrenos y que, por lo tanto, ha quedado parcialmente sumergida. Se accede por la A-461, aproximadamente a un kilómetro pasado de largo el desvío que te deja en Zufre, si vamos en dirección a Santa Olalla del Cala. Ojo que el acceso está a mano izquierda y está prohibido girar, por lo que hay que acceder en sentido contrario, es decir, circulando desde Santa Olalla hacía Zufre.
Debido a la orografía el embalse serpentéa permitiendo navegar bastantes kilómetros. En un entorno de típico monte mediterráneo poblado de encinas y alcornoques, regala al visitante con el avistamiento de ciervos, garzas, cormoranes, patos, dependiendo de la época del año.

Zufre está situada dentro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Provincia de Huelva). El embalse, inaugurado en el año 1987, pertenece a la Confederación Hidográfica del Guadalquivir, por lo que antes de decidir ir a navegar o pescar sería recomendable contactar con la Agencia del Agua Andaluza para informarse y, si fuera necesario, solicitar el correspondiente permiso.
Existe un acceso muy bueno para llegar a la orilla con el vehículo para echar las embarcaciones al agua. Es una antigua carretera asfaltada que existía antes de inundarse los terrenos y que, por lo tanto, ha quedado parcialmente sumergida. Se accede por la A-461, aproximadamente a un kilómetro pasado de largo el desvío que te deja en Zufre, si vamos en dirección a Santa Olalla del Cala. Ojo que el acceso está a mano izquierda y está prohibido girar, por lo que hay que acceder en sentido contrario, es decir, circulando desde Santa Olalla hacía Zufre.
Debido a la orografía el embalse serpentéa permitiendo navegar bastantes kilómetros. En un entorno de típico monte mediterráneo poblado de encinas y alcornoques, regala al visitante con el avistamiento de ciervos, garzas, cormoranes, patos, dependiendo de la época del año.

martes, 22 de septiembre de 2009
La Darsena del Guadalquivir
El verano estaba siendo demasiado "castigador", especialmente en Sevilla, por lo que pensar en dar un paseo por la Darsena del Guadalquivir era echarle mucha imaginación, sobre todo teniendo en cuenta que el que suscribe soporta mucho mejor las bajas que las "infernalemente altas" temperaturas sevillanas. Pero el pasado día 13 de Septiembre del año en curso (el 2009), por fin hubo tregua para dar ese paseo que queríamos hacer desde que compramos los "barquitos".
Para entrar un poco en situación, explicaré brevemente que es eso de la "darsena". La historia data de principios de siglo XX, con la construcción de un canal recto en el río Guadalquivir que facilitaría la navegación hasta el puerto de sevilla, quedando un tramo del antiguo cauce abandonad. Años más tarde, en 1948, se volvería a conectar el río con el cauce abandonado para evitar las temidas inundaciones, creandose así una especie de "brazo" sin salida por su extremo norte, lo que se conocería como Canal de Alfonso XIII. Y finalmente con motivo de la Expo 92 se amplía el canal por encima del Estadio Olímpico.
Así que allí nos fuimos, a remar donde pinocho se fue a pescar, y no es mentira.
El acceso se encuentra en las proximidades del puente del Alamillo, en el lado de la ciudad. Es un paso subterráneo que da acceso a la orilla por la que circula el carril bici. Hacia le norte veríamos el puente del Alamillo, hacia el sur el puente de la barqueta, a la izquierda la Isla de la Cartuja y a la derecha está el acceso. Se puede acceder con el coche para bajar las piraguas, las dejas sobre el pantalán flotante y luego te llevas el coche para aparcarlo fuera.
Las aguas están muy tranquilas, por lo que se navega con mucha facilidad y fluidez, salvo cuando pasan los barcos turísticos, que generan algunas olas, aunque son muy pequeñas y sin peligro alguno.
Nosotros nos dimos un paseo de unos 8,5 km en plan tranquilito, con desembarco en la calle Betis para tapear y disfrutando de las maravillosas vistas que nos regala Triana.
En resumen, una actividad relajante con unas temperaturas muy agradables a pesar de la hora.
¡¡¡ Recomendable !!!
Para entrar un poco en situación, explicaré brevemente que es eso de la "darsena". La historia data de principios de siglo XX, con la construcción de un canal recto en el río Guadalquivir que facilitaría la navegación hasta el puerto de sevilla, quedando un tramo del antiguo cauce abandonad. Años más tarde, en 1948, se volvería a conectar el río con el cauce abandonado para evitar las temidas inundaciones, creandose así una especie de "brazo" sin salida por su extremo norte, lo que se conocería como Canal de Alfonso XIII. Y finalmente con motivo de la Expo 92 se amplía el canal por encima del Estadio Olímpico.
Así que allí nos fuimos, a remar donde pinocho se fue a pescar, y no es mentira.
El acceso se encuentra en las proximidades del puente del Alamillo, en el lado de la ciudad. Es un paso subterráneo que da acceso a la orilla por la que circula el carril bici. Hacia le norte veríamos el puente del Alamillo, hacia el sur el puente de la barqueta, a la izquierda la Isla de la Cartuja y a la derecha está el acceso. Se puede acceder con el coche para bajar las piraguas, las dejas sobre el pantalán flotante y luego te llevas el coche para aparcarlo fuera.
Las aguas están muy tranquilas, por lo que se navega con mucha facilidad y fluidez, salvo cuando pasan los barcos turísticos, que generan algunas olas, aunque son muy pequeñas y sin peligro alguno.
Nosotros nos dimos un paseo de unos 8,5 km en plan tranquilito, con desembarco en la calle Betis para tapear y disfrutando de las maravillosas vistas que nos regala Triana.
En resumen, una actividad relajante con unas temperaturas muy agradables a pesar de la hora.
¡¡¡ Recomendable !!!
domingo, 2 de agosto de 2009
El Río Piedras
El veranito lo estamos llevando como buenamente podemos, siempre buscando algo a la sombra cuando se trata de escalar: un día "ilimitado" en la Puebla de Guzman, una jornada "monotematicalmonteña" en el Cerro del Hierro, otra en Tarifa con los "boquerones" ... y alguna que otra tarde de calor bajo el puente del Alamillo en Sevilla... El rocódromo de casa hay que cogerlo bien tempranito porque a partir de las 10 de la mañana ya hace en torno a 28 grados dentro del garaje...
Con estas "calores" que está haciendo por estas tierras en estas fechas, se le quitan a uno las ganas de todo y se plantea seriamente hacer otras cosas más "fresquitas", por lo menos hasta que pase el verano. Y esta vez ha sido la última vez que lo hemos "dicho", hemos ido directos al "hecho"... que ya llevábamos mucho "trecho".
El mar me gusta "algo", bueno miento, más bien demasiado. Antes que la montaña o la escalada mi verdadera pasión ha sido el mar. Ligado a él prácticamente toda mi vida me he criado... y es que uno es "marengo".
No se cuanto tiempo habré pasado bajo el agua. Ya de pequeño tenía unas aletas y unas gafas de esas de cristal redondo, de las que se veían en los documentales de "Costeau", que tanto nos enseñó. Pasados los años, pescar a 20 metros de profundidad a pulmón para mí no suponía mucha dificultad. Luego llegaron las botellas, y con ellas una época llena de satisfacciones ayudando a conservar el litoral andaluz.
También he navegado algo, aunque no todo lo que me habría gustado. Unas veces sobre las cámaras de los neumáticos de un tractor, otras en colchoneta, o en mi propia barca hinchable. Ya mayorcito en la zodiac de algún amigo, incluso mi padre a medias con un amigo compraron una lancha con motor fuera borda de segunda mano... ¡¡¡ que desastre de embarcación !!! pero llegué a "pilotarla". Me he subido en barcos pesqueros, veleros, ...., incluso he llegado a sacarme el PER, pero no tenía barco, eso sí al puerto me acercaba casi a diario a "soñar"...
Ya llevábamos tiempo diciendo aquello de "¿nos compráramos una piragua?". Es algo que siempre hemos deseado tener, pero como son tan caras pues nunca nos hemos atrevido a "embarcarnos" y ahora, con eso de la crisis, ¡¡¡ tela marinera !!!. El caso es que el año pasado estuviemos unos dias por el Algarve portugués con unos amigos y alquilamos piraguas autovaciables para bajar y subir desde Odeceixe hasta la playa por el río Ceixe, toda una experiencia. Y bueno, también hemos hecho alguna que otra rutilla por Nerja...
Hace un par de semanas empezamos a recibir noticias de fallecimientos, accidentes y enfermedades de personas conocidas, y empecé a "cavilar"... A esto que nos pasamos por el Decathlon a comprar un bañador y gorro para ir a nadar a la piscina municipal, y otra vez no volvemos a pasar por la sección de kayaks a mirar, como siempre hacemos cada vez que vamos, pero como dije antes, ha sido la última...
Con el nombre de "Picofina" hemos bautizado uno de los kayaks, el mío aún no tiene nombre, pero ayer me fijé en el nombre de una embarcación que guarda mucho siginficado para mí, pero no lo tengo muy claro aún.
Huelva es un paraíso para los amantes del kayak de mar y como prueba de ello, fijaos en esta imagen tomada del Google Earth:
Hay "taco" de agua, mucha agua. En torno a Huelva hay un complejo de ríos y marismas impresioanntes, llenas de vida y en un entorno inigualable, todo un "paraiso" para cualquiera al que le guste practicar la travesía.
Ayer fue nuestro segundo día de práctica "oficial" sobre nuestras flamantes "piraguas". Nos fuimos tempranito directos a la "Flecha" de "El Rompido", un lugar donde se unen el Río Piedra y el Océano Atlántico creando un paraje cuando menos espectacular.
Hicimos un recorrido de ida y vuelta de 12 kilómetros y medio (hablando con propiedad habría que ir diciendo estas distancias en millas marítimas). Llegamos sobre las 11 de la mañana, sin agovios de tráfico para ser sábado y con una amplia zona de aparcamiento, muy "furgoturístico", en la mismita orilla.
En menos de 15 minutos ya estábamos paleando entre barcos. Esos puntitos blancos que se ven en la imágen satélite, son embarcaciones de recreo fondeadas al abrigo de la flecha, el mejor lugar para protegerse de los temporales. A ojo calculé que podría haber unas mil.
La marea estaba alta y nos vino muy bien para adentrarnos por el río Piedra pues el viento, aun débil, nos pegaba de cara y las olas que provocaban los barcos que pasaban a toda "leche" nos dificultaban la marcha (somos novatillos). Cuando no pasan barcos y no sopla aire el agua está practicamente "plana" y si navega de maravilla.
La orilla pegada a El Rompido está plagada de barcos, fondeados unos y atracados en los pantanales flotantes otros. Incluso tienen dos varaderos.
La orilla de la "flecha" es un paraje natural de dunas y zona de marismas, donde se puede disfrutar del avistamiendo de aves acuáticas como garzas reales, garcetas, correlimos, zarapitos, gaviotas ... gracias a que la forma silenciosa de navegar que tiene este tipo de embarcación permite acercarse a escasos 4 o 5 metros sin que se asusten ¡¡¡ Todo un lujo !!! (pena que no pude hacer fotos).
Ahora tengo en mente otras rutillas por la zona, como por ejemplo subir y bajar por el Odiel desde Huelva a Gibraleon, o quizás navegar desde Isla Cristina hasta Villa Real de Santo Antonio (Portugal) por los caños de agua de las marismas del Guadiana... ¡¡¡ La cosa pinta bien !!!
Con estas "calores" que está haciendo por estas tierras en estas fechas, se le quitan a uno las ganas de todo y se plantea seriamente hacer otras cosas más "fresquitas", por lo menos hasta que pase el verano. Y esta vez ha sido la última vez que lo hemos "dicho", hemos ido directos al "hecho"... que ya llevábamos mucho "trecho".
El mar me gusta "algo", bueno miento, más bien demasiado. Antes que la montaña o la escalada mi verdadera pasión ha sido el mar. Ligado a él prácticamente toda mi vida me he criado... y es que uno es "marengo".
No se cuanto tiempo habré pasado bajo el agua. Ya de pequeño tenía unas aletas y unas gafas de esas de cristal redondo, de las que se veían en los documentales de "Costeau", que tanto nos enseñó. Pasados los años, pescar a 20 metros de profundidad a pulmón para mí no suponía mucha dificultad. Luego llegaron las botellas, y con ellas una época llena de satisfacciones ayudando a conservar el litoral andaluz.
También he navegado algo, aunque no todo lo que me habría gustado. Unas veces sobre las cámaras de los neumáticos de un tractor, otras en colchoneta, o en mi propia barca hinchable. Ya mayorcito en la zodiac de algún amigo, incluso mi padre a medias con un amigo compraron una lancha con motor fuera borda de segunda mano... ¡¡¡ que desastre de embarcación !!! pero llegué a "pilotarla". Me he subido en barcos pesqueros, veleros, ...., incluso he llegado a sacarme el PER, pero no tenía barco, eso sí al puerto me acercaba casi a diario a "soñar"...
Ya llevábamos tiempo diciendo aquello de "¿nos compráramos una piragua?". Es algo que siempre hemos deseado tener, pero como son tan caras pues nunca nos hemos atrevido a "embarcarnos" y ahora, con eso de la crisis, ¡¡¡ tela marinera !!!. El caso es que el año pasado estuviemos unos dias por el Algarve portugués con unos amigos y alquilamos piraguas autovaciables para bajar y subir desde Odeceixe hasta la playa por el río Ceixe, toda una experiencia. Y bueno, también hemos hecho alguna que otra rutilla por Nerja...
Hace un par de semanas empezamos a recibir noticias de fallecimientos, accidentes y enfermedades de personas conocidas, y empecé a "cavilar"... A esto que nos pasamos por el Decathlon a comprar un bañador y gorro para ir a nadar a la piscina municipal, y otra vez no volvemos a pasar por la sección de kayaks a mirar, como siempre hacemos cada vez que vamos, pero como dije antes, ha sido la última...
Con el nombre de "Picofina" hemos bautizado uno de los kayaks, el mío aún no tiene nombre, pero ayer me fijé en el nombre de una embarcación que guarda mucho siginficado para mí, pero no lo tengo muy claro aún.
Huelva es un paraíso para los amantes del kayak de mar y como prueba de ello, fijaos en esta imagen tomada del Google Earth:
Hay "taco" de agua, mucha agua. En torno a Huelva hay un complejo de ríos y marismas impresioanntes, llenas de vida y en un entorno inigualable, todo un "paraiso" para cualquiera al que le guste practicar la travesía.
Ayer fue nuestro segundo día de práctica "oficial" sobre nuestras flamantes "piraguas". Nos fuimos tempranito directos a la "Flecha" de "El Rompido", un lugar donde se unen el Río Piedra y el Océano Atlántico creando un paraje cuando menos espectacular.
Hicimos un recorrido de ida y vuelta de 12 kilómetros y medio (hablando con propiedad habría que ir diciendo estas distancias en millas marítimas). Llegamos sobre las 11 de la mañana, sin agovios de tráfico para ser sábado y con una amplia zona de aparcamiento, muy "furgoturístico", en la mismita orilla.
En menos de 15 minutos ya estábamos paleando entre barcos. Esos puntitos blancos que se ven en la imágen satélite, son embarcaciones de recreo fondeadas al abrigo de la flecha, el mejor lugar para protegerse de los temporales. A ojo calculé que podría haber unas mil.
La marea estaba alta y nos vino muy bien para adentrarnos por el río Piedra pues el viento, aun débil, nos pegaba de cara y las olas que provocaban los barcos que pasaban a toda "leche" nos dificultaban la marcha (somos novatillos). Cuando no pasan barcos y no sopla aire el agua está practicamente "plana" y si navega de maravilla.
La orilla pegada a El Rompido está plagada de barcos, fondeados unos y atracados en los pantanales flotantes otros. Incluso tienen dos varaderos.
La orilla de la "flecha" es un paraje natural de dunas y zona de marismas, donde se puede disfrutar del avistamiendo de aves acuáticas como garzas reales, garcetas, correlimos, zarapitos, gaviotas ... gracias a que la forma silenciosa de navegar que tiene este tipo de embarcación permite acercarse a escasos 4 o 5 metros sin que se asusten ¡¡¡ Todo un lujo !!! (pena que no pude hacer fotos).
Ahora tengo en mente otras rutillas por la zona, como por ejemplo subir y bajar por el Odiel desde Huelva a Gibraleon, o quizás navegar desde Isla Cristina hasta Villa Real de Santo Antonio (Portugal) por los caños de agua de las marismas del Guadiana... ¡¡¡ La cosa pinta bien !!!
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